martes, 23 de agosto de 2011

USTED TIENE UN CONSOLADOR



Estoy aprendiendo algo maravilloso del Espíritu Santo. Él tiene una
característica única: no le gusta hablar de sí mismo. Él no se hace de sí
mismo el principal objeto de nuestra atención.

He tratado de estudiar con seriedad al Espíritu Santo sumergiéndome en
volúmenes enteros acerca de Él, y los cuales han sido escritos por autores
calificados. Algunos de estos libros son muy profundos y difíciles de entender
-libros acerca de su naturaleza y personalidad. Todos ellos muy interesantes,
pero no siempre edificantes. El hecho es que no pueden edificar, porque usted
sólo puede entender lo que el Espíritu es cuando Él mismo se revela, y Él
no va a hablar de sí mismo.

He intentado investigar sobre el significado de los nombres del Espíritu Santo
-Consolador, Paracleto, Abogado, Intercesor- en busca de obtener alguna idea de
quién es Él. Pero finalmente me dí cuenta que nosotros los cristianos no
tenemos que entender la persona del Espíritu Santo porque Él no quiere
decirnos cosas ocultas sobre sí mismo. Todo lo que necesitamos saber es que es
uno de la Trinidad: es eterno, el Espíritu de Cristo enviado a esta tierra para
vivir en nosotros los que creemos ¡Y sus ojos están siempre en Cristo!

El Espíritu Santo no quiere que sepamos tanto de Él mismo como de su misión,
la cual es llevarnos a Jesús y mantenernos en pureza y santidad. Él siempre
está obrando, haciendo conocer a Cristo en nuestros corazones, y se deleita en
nuestra búsqueda del conocimiento acerca de por qué Él ha venido.

Jesús dijo: "cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la
verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que
oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará;
porque tomará de lo mío, y os lo hará saber." (Juan 16:13-14).


DAVID WILKERSON

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