miércoles, 10 de agosto de 2011

NUESTRO CONSEJERO DIGNO DE CONFIANZA



Yo no doy consejos financieros pero estoy en contacto con el número uno en
el mundo, y sólo él es mi asesor de confianza. Para cada pregunta que tengo
sobre cualquier asunto, mi asesor de confianza tiene la respuesta. Él ha
estado con nuestro ministerio desde el principio. Cuando trasladamos nuestras
oficinas a Nueva York, se mudó con nosotros. Y ha dirigido todas las
transacciones de bienes raíces que hemos hecho aquí. Él nos ayudó a comprar
el histórico Teatro Mark Hellinger de Broadway, donde la Iglesia Times Square
tiene ahora sus servicios.

Sin embargo, no es sólo nuestro asesor financiero e inmobiliario, sino
también es nuestro abogado, consejero familiar, orientador y guía de viajes.
De hecho, nos guía en, literalmente, todo lo que hacemos y enfrentamos. La
última vez que hablé con él, me aseguró que seguiría proporcionando
orientación constante para nosotros a lo largo de los tiempos difíciles que
vienen. Me dijo que no teníamos nada de qué preocuparnos.

Lo mejor de todo es que a mi asesor no le importa si lo llamo todos los días y
en cualquier momento del día. Mi asesor me anima, "No tienes nada de qué
preocuparte. He pasado por este tipo de cosas muchas veces antes". Es
increíble ver a lo largo de la Biblia que una y otra vez, en todo tipo de
crisis, Dios siempre ha estado íntimamente involucrado con su pueblo.

El Señor estaba involucrado con David, el salmista, cuando pasó por tiempos
difíciles. David volvió a casa con su ejército en Siclag y encontró su
ciudad reducida a cenizas por una banda de asaltantes (ver 1 Samuel 30). La
casa de David había sido destruida y su familia cautiva, no quedaba nada. Todo
aquello por lo que había trabajado, su ganado, sus muebles, sus pertenencias,
se habían ido. David no tenía a nadie a quien recurrir en ese momento, sus
propios soldados estaban listos para apedrearlo pues lo culpaban por llevarlos
a la batalla dejando a sus seres queridos sin protección.

La Escritura dice que David se dirigió a su consejero (y el mío): "y David
consultó al Señor. Le preguntó: «¿Debo perseguir a esa banda de malvados?
¿Podré darles alcance?» Y el Señor le dijo: «Ve tras ellos, porque les
darás alcance y podrás liberar a los cautivos." (1 Samuel 30:8). David
siguió el consejo de su asesor ¡y recuperó todo!

DAVID WILKERSON

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