viernes, 5 de octubre de 2012

ENFOCÁNDOSE EN AYUDAR A OTROS

No deberíamos tener que viajar más allá de nuestro propio vecindario para
tener el más grande avivamiento imaginable. Dios dice que si nosotros damos
nuestro pan al hambriento, si albergamos a los pobres en nuestra casa, si
cubrimos al desnudo y saciamos al alma afligida, Él nos pastoreará siempre y
nos proveerá continuamente, seremos como huerto de riego, y como manantial de
aguas, cuyas aguas nunca faltan. (Ver Isaías 58:7, 10-11)

Dios nos está diciendo: “¡Enfócate en ayudar a otros! Extiende tu mano al
pobre y al que sufre, y Yo te responderé, te guiare y te satisfaré. Serás
como un manantial de vida para otros, y tus bendiciones nunca faltarán”.

Si no estás conforme con esta enseñanza del Antiguo Testamento, escucha lo
que Jesús dice en el Nuevo Testamento:
“Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de
beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis;
enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le
responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento,
forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les
responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de
estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo
eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:42-46).

“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y
cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? " (1 Juan
3:17).

A estas alturas puedes estar diciendo: “Me gustaría ser mas compasivo, para
ayudar al necesitado. ¿Cómo puedo hacer un cambio?”

Yo solamente puedo decirte que Dios responderá esta oración: “Señor, veo
todas las necesidades humanas alrededor de mí y sé que el único Jesús que
mi ciudad puede ver en la vida es aquel que verán a través de mi y de mi
iglesia. Dios, Tú tienes que dirigirme, yo estoy listo con mi billetera, mi
casa, mi tiempo, muéstrame dónde ir, Señor” Puedes estar seguro que Dios
traerá esas necesidades a la entrada de tu puerta.
 DAVID WILKERSON

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