Busqué en mis libros de referencias y encontré una lista de pasos para
“curar¨la incredulidad, pero ninguno de esas docenas de opciones me
convenció. Por tanto le pedí a Dios por algo sencillo y Él me dió dos ideas
para quitar la incredulidad del corazón:
1. Toma toda preocupación, temor y carga, y entrégaselas todas a Jesús.
¡Déjalas en Sus hombros!
“Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
(1 Pedro 5:7).
Amado, ésta es la invitación personal de Dios para usted. Su petición es:
“¡Deposita todo en Mí! No cargues más. ¡Yo tengo cuidado de todo lo que
estás pasando y soy suficientemente grande para tomar todo lo que hay en
tí!”
No hace mucho tiempo, alguien en una situación extremadamente estresante me
llamó pidiéndome una palabra de exhortación. Pero ese día yo me encontraba
abrumado por muchos problemas, así que no podía sobrellevar uno más. Por
tanto, le contesté, “Lo siento, pero me tendrás que llamar en otro momento.
Estoy sobrecargado.” Gracias a Dios que ¡Él nunca está estresado! ¡Nunca
está abrumado! ¡Sus hombros pueden tomar todas las cargas de Sus hijos! ¡Él
nos llama a “depositar todo en Él!”
“Echa sobre Jehová tu carga y él te sostendrá; no dejará para siempre
caído al justo.” (Salmo 55:22). Revisa tu lista ahora mismo: “Dios, te doy
esto, y eso, y aquéllo. Te doy esta carga, esta dificultad, esta relación,
este problema.” ¡Esté convencido de qué Él tiene cuidado de usted!
2. Lánzece con total fe en la Palabra escrita de Dios. ¡Tome el reto del
Señor de vivir por Su Palabra!
“No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca
de Dios" (Mateo 4:4). Usted debe ser capaz de decir, “¡Voy a vivir y a morir
por la palabra de Dios en mí!”
Le pregunto a usted: ¿Cómo es que nosotros podemos confiar en Su Palabra para
nuestra salvación eterna y no para nuestras necesidades y problemas diarios?
Nosotros podemos creerle en la parte más difícil. ¿Por qué nos resulta más
complicado creer por ayuda, guianza y poder sobre el pecado? “A aquel que es
poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su
gloria con gran alegría” (Judas 24). Dios le ha prometido esto a usted. Así
que ¡deje a un lado las cargas que le están agobiando! Acuda al Señor y rete
Su Palabra. ¡Dígale que usted se jugará su vida en Su Palabra! ¡Muéstrele
cómo usted confía en cada una de Sus palabras- y será bendecido!
DAVID WILKERSON
miércoles, 12 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
¡LA INCREDULIDAD EXPONE A DIOS COMO MENTIROSO!
“El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no
cree a Dios, lo ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que
Dios ha dado acerca de su Hijo.” (1 Juan 5:10).
Considere todos los terribles pecados de Israel cometidos en el desierto,
murmuraciones, reclamos, idolatría, ingratitud, rebelión, sensualidad. Sin
embargo ninguno de ellos provocó la ira de Dios. ¡Fue su incredulidad la que
enojó a Dios! “Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar
este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he
hecho en medio de ellos?” (Números 14:11).
Dios le dijo a Moisés, “Este pueblo crea mentiras después de todo lo que he
hecho por ellos! He realizado milagros tras milagros, los he librado vez tras
vez. ¿Cuándo finalmente confiarán y descansarán en mí?”
Deténgase por un momento y medite en todas las cosas que Dios ha hecho por
usted: Él lo ha guardado, ha contestado oración tras oración. Él lo ha
acompañado en todas sus crisis. Él lo ha sacado de todas sus pruebas, lo ha
alimentado con maná del cielo, ha hecho por usted cosas que van más allá de
milagros.
Durante 38 largos años, Israel olvidó la Palabra de Dios y sus milagros. Y
debido a que cayeron en murmuraciones e incredulidad, Dios exclamó, “...los
heriré de mortandad y los destruiré...” (v. 12). Él le dijo a Moisés,
“¡Me rindo con mi pueblo porque éste nunca llegará a confiar en mi!”
Cuando Israel se encontraba en el lado victorioso del Jordán, Moisés hizo una
declaración solemne: “Mira, Jehová, tu Dios, te ha entregado la tierra: sube
y toma posesión de ella, como Jehová, el Dios de tus padres, te ha dicho. No
temas ni desmayes...No temáis ni tengáis miedo de ellos. Jehová, vuestro
Dios, el cual va delante de vosotros, peleará por vosotros....Pero ni aun así
creísteis a Jehová, vuestro Dios...Cuando Jehová oyó la voz de vuestras
palabras, se enojó e hizo este juramento: "Ni un solo hombre de esta mala
generación verá la buena tierra que juré que había de dar a vuestros
padres..." (Deuteronomio 1:21, 29-30,32, 34-35).
Dios magnifica Su Palabra por encima de Su nombre. Él ejecuta cada palabra que
pronuncia, y todas las cosas que le dijo a Irael son las mismas cosas que nos
dice a nosotros. Yo te pregunto: ¿acaso no incurriremos en Su ira si actuamos
con incredulidad?
Leemos Su Palabra y escuchamos todas Sus promesas desde el púlpito pero
después nos paramos en un rincón y nos preocupammos porque no los vemos
actuar inmediatamente como quisiéramos. Cuando no permitimos que su Palabra se
ancle a nuestras almas, cuando escuchamos sus preciadas promesas y después
actuamos como si hubiéramos sido abandonados, ¡exponemos a Dios como
mentiroso!
cree a Dios, lo ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que
Dios ha dado acerca de su Hijo.” (1 Juan 5:10).
Considere todos los terribles pecados de Israel cometidos en el desierto,
murmuraciones, reclamos, idolatría, ingratitud, rebelión, sensualidad. Sin
embargo ninguno de ellos provocó la ira de Dios. ¡Fue su incredulidad la que
enojó a Dios! “Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar
este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he
hecho en medio de ellos?” (Números 14:11).
Dios le dijo a Moisés, “Este pueblo crea mentiras después de todo lo que he
hecho por ellos! He realizado milagros tras milagros, los he librado vez tras
vez. ¿Cuándo finalmente confiarán y descansarán en mí?”
Deténgase por un momento y medite en todas las cosas que Dios ha hecho por
usted: Él lo ha guardado, ha contestado oración tras oración. Él lo ha
acompañado en todas sus crisis. Él lo ha sacado de todas sus pruebas, lo ha
alimentado con maná del cielo, ha hecho por usted cosas que van más allá de
milagros.
Durante 38 largos años, Israel olvidó la Palabra de Dios y sus milagros. Y
debido a que cayeron en murmuraciones e incredulidad, Dios exclamó, “...los
heriré de mortandad y los destruiré...” (v. 12). Él le dijo a Moisés,
“¡Me rindo con mi pueblo porque éste nunca llegará a confiar en mi!”
Cuando Israel se encontraba en el lado victorioso del Jordán, Moisés hizo una
declaración solemne: “Mira, Jehová, tu Dios, te ha entregado la tierra: sube
y toma posesión de ella, como Jehová, el Dios de tus padres, te ha dicho. No
temas ni desmayes...No temáis ni tengáis miedo de ellos. Jehová, vuestro
Dios, el cual va delante de vosotros, peleará por vosotros....Pero ni aun así
creísteis a Jehová, vuestro Dios...Cuando Jehová oyó la voz de vuestras
palabras, se enojó e hizo este juramento: "Ni un solo hombre de esta mala
generación verá la buena tierra que juré que había de dar a vuestros
padres..." (Deuteronomio 1:21, 29-30,32, 34-35).
Dios magnifica Su Palabra por encima de Su nombre. Él ejecuta cada palabra que
pronuncia, y todas las cosas que le dijo a Irael son las mismas cosas que nos
dice a nosotros. Yo te pregunto: ¿acaso no incurriremos en Su ira si actuamos
con incredulidad?
Leemos Su Palabra y escuchamos todas Sus promesas desde el púlpito pero
después nos paramos en un rincón y nos preocupammos porque no los vemos
actuar inmediatamente como quisiéramos. Cuando no permitimos que su Palabra se
ancle a nuestras almas, cuando escuchamos sus preciadas promesas y después
actuamos como si hubiéramos sido abandonados, ¡exponemos a Dios como
mentiroso!
viernes, 7 de octubre de 2011
EL ABRIRA LAS VENTANAS
El Nuevo Testamento está lleno de promesas que muestran cuánto Dios ama
responder sobre abundantemente a las oraciones de Su pueblo.
Una de las promesas más conocidas es la de Efesios 3:20. Todos la conocemos
bien sin embargo pocos vivimos como si creyéramos en ella. “Y a Aquel que es
poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos
o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.”
Dios es capaz de responder a nuestras oraciones pero ¡Él quiere hacer algo
por nosotros que va más allá de lo que podemos imaginar! Él quiere contestar
no conforme a nuestras peticiones endebles sino con base en Sus riquezas y
poderío.
La Biblia nos dice que Él es proclive a contestarnos en abundancia: “Dad y
se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro
regazo...” (Lucas 6:38).
“Antes bien, como está escrito: «Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han
subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo
aman». Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu...” (1
Corintios 2:9-10).
“...por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas,
para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza
divina,habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las
pasiones.” (2 Pedro 1:4).
“[Confía]... en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para
que las disfrutemos.” (1 Timoteo 6:17).
¡Dios está prácticamente suplicándonos que le pidamos grandes cosas!
A nosotros nos gusta llamarle a nuestro Señor “nuestro Rey” pero
¿realizamos oraciones a la medida de la grandeza de nuestro Rey? Un rey tiene
la obligación de cuidad a sus súbditos, y su gente lo honra al pedirle
extensivamente, creyendo que él tiene todo lo que ellos necesitan y que él
les proverá abundantemente. Amado, ¡usted no puede llamar a Dios “rey” y
después acusarlo de permitir que uno de sus súbidtos siga en necesidad!
¿Ha usted avergonzado a Dios con sus peticiones endebles? “Probadme ahora en
esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los
cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”
(Malaquías 3:10).
DAVID WILKERSON
responder sobre abundantemente a las oraciones de Su pueblo.
Una de las promesas más conocidas es la de Efesios 3:20. Todos la conocemos
bien sin embargo pocos vivimos como si creyéramos en ella. “Y a Aquel que es
poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos
o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.”
Dios es capaz de responder a nuestras oraciones pero ¡Él quiere hacer algo
por nosotros que va más allá de lo que podemos imaginar! Él quiere contestar
no conforme a nuestras peticiones endebles sino con base en Sus riquezas y
poderío.
La Biblia nos dice que Él es proclive a contestarnos en abundancia: “Dad y
se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro
regazo...” (Lucas 6:38).
“Antes bien, como está escrito: «Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han
subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo
aman». Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu...” (1
Corintios 2:9-10).
“...por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas,
para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza
divina,habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las
pasiones.” (2 Pedro 1:4).
“[Confía]... en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para
que las disfrutemos.” (1 Timoteo 6:17).
¡Dios está prácticamente suplicándonos que le pidamos grandes cosas!
A nosotros nos gusta llamarle a nuestro Señor “nuestro Rey” pero
¿realizamos oraciones a la medida de la grandeza de nuestro Rey? Un rey tiene
la obligación de cuidad a sus súbditos, y su gente lo honra al pedirle
extensivamente, creyendo que él tiene todo lo que ellos necesitan y que él
les proverá abundantemente. Amado, ¡usted no puede llamar a Dios “rey” y
después acusarlo de permitir que uno de sus súbidtos siga en necesidad!
¿Ha usted avergonzado a Dios con sus peticiones endebles? “Probadme ahora en
esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los
cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”
(Malaquías 3:10).
DAVID WILKERSON
jueves, 6 de octubre de 2011
VICTORIA TOTAL
“Los hijos de Amón pasaron el Jordán para hacer también guerra contra
Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y sufrió Israel gran
aflicción.” (Jueces 10:9)
Amón había sido utilizado por Dios para corregir los pecados de Israel (ver
Jueces 10:6-8). ¡Y ahora su ejército esta marchando hacia Israel! El pueblo
de Dios estaba perplejo y decaído, y empezó a confesar sus pecados: “Los
hijos de Israel respondieron a Jehová: Hemos pecado; haz con nosotros como
bien te parezca. Solo te rogamos que nos libres en este día.” (Jueces
10:15).
La gente estaba muy abrumada por su pecado, y no podía concebir pedirle a Dios
algo más que su liberación. Su oración más simple fue: “¡Señor,
líbranos solamente por esta vez! No nos permitas ser vencidos o invadidos por
nuestros enemigos!”
Ellos oraron por un sola victoria pero Dios tenía algo más en mente. ¡Él
respondió su oración sobre abundante y poderosamente! No solamente Israel
obtuvo protección sino que recibió ayuda de lo Alto! ¡Ellos derrotaron por
completo a los amonitas!
“Jefté fue a pelear contra los hijos de Amón, y Jehová los entregó en sus
manos.Desde Aroer y hasta llegar a Minit conquistó veinte ciudades, y hasta la
Vega de las viñas los derrotó con gran estrago. Así fueron sometidos los
amonitas por los hijos de Israel. (Jueces 11:32-33).
Dios no solamente libró a Israel, sino que también ¡les dió la valentía y
la dirección para derrotar a los amonitas! ¡Desde ese momento Israel los
venció y nunca más volvieron a tener problemas con ellos! ¡Ellos obtuvieron
victoria total!
¡Es justamente así como Dios quiere contestar en sobre abundancia las
oraciones de su pueblo hoy día! La mayoría de los cristianos oran, “Señor,
solamente dame la victoria sobre esta batalla.” Pero el Señor responde, “
Yo te daré lo que pides, y aún tengo más cosas preparadas para tí. Quiero
vencer a tu enemigo pero no quiero darte una victoria a la vez. Quiero que
tengas la victoria total!”
Amado, ¡Él quiere darle el poder no solamente para vencer, sino para derrotar
a cada enemigo! Él quiere que usted no solamente conquiste su pecado sino que
sea más que vencedor. Él quiere que usted no solamente tenga vida, sino vida
en abundancia. Él quiere que usted no solamente tenga gozo sino gozo
inexplicable y gloria total. Él quiere que usted no solamente sea libre del
temor por un día, semana o mes- ¡sino durante todos los días de su vida!
DAVID WILKERSON
Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y sufrió Israel gran
aflicción.” (Jueces 10:9)
Amón había sido utilizado por Dios para corregir los pecados de Israel (ver
Jueces 10:6-8). ¡Y ahora su ejército esta marchando hacia Israel! El pueblo
de Dios estaba perplejo y decaído, y empezó a confesar sus pecados: “Los
hijos de Israel respondieron a Jehová: Hemos pecado; haz con nosotros como
bien te parezca. Solo te rogamos que nos libres en este día.” (Jueces
10:15).
La gente estaba muy abrumada por su pecado, y no podía concebir pedirle a Dios
algo más que su liberación. Su oración más simple fue: “¡Señor,
líbranos solamente por esta vez! No nos permitas ser vencidos o invadidos por
nuestros enemigos!”
Ellos oraron por un sola victoria pero Dios tenía algo más en mente. ¡Él
respondió su oración sobre abundante y poderosamente! No solamente Israel
obtuvo protección sino que recibió ayuda de lo Alto! ¡Ellos derrotaron por
completo a los amonitas!
“Jefté fue a pelear contra los hijos de Amón, y Jehová los entregó en sus
manos.Desde Aroer y hasta llegar a Minit conquistó veinte ciudades, y hasta la
Vega de las viñas los derrotó con gran estrago. Así fueron sometidos los
amonitas por los hijos de Israel. (Jueces 11:32-33).
Dios no solamente libró a Israel, sino que también ¡les dió la valentía y
la dirección para derrotar a los amonitas! ¡Desde ese momento Israel los
venció y nunca más volvieron a tener problemas con ellos! ¡Ellos obtuvieron
victoria total!
¡Es justamente así como Dios quiere contestar en sobre abundancia las
oraciones de su pueblo hoy día! La mayoría de los cristianos oran, “Señor,
solamente dame la victoria sobre esta batalla.” Pero el Señor responde, “
Yo te daré lo que pides, y aún tengo más cosas preparadas para tí. Quiero
vencer a tu enemigo pero no quiero darte una victoria a la vez. Quiero que
tengas la victoria total!”
Amado, ¡Él quiere darle el poder no solamente para vencer, sino para derrotar
a cada enemigo! Él quiere que usted no solamente conquiste su pecado sino que
sea más que vencedor. Él quiere que usted no solamente tenga vida, sino vida
en abundancia. Él quiere que usted no solamente tenga gozo sino gozo
inexplicable y gloria total. Él quiere que usted no solamente sea libre del
temor por un día, semana o mes- ¡sino durante todos los días de su vida!
DAVID WILKERSON
miércoles, 5 de octubre de 2011
LA BATALLA DE JACOB FUE CON EL SEÑOR
Una de las lecciones más grandes que nosotros podemos aprender es que nuestra
batalla nunca es con la gente. Ésta no es contra compañeros de trabajo,
vecinos, o seres queridos que no han sido salvos - sino con Dios.
Si usted alinea todas las áreas de su vida con Dios, todo lo demás se
acomodará en su lugar. Cuando usted se encuentra en rectitud con Él-
cubierto con la sangre de Cristo, sin pecado en su vida, y en oración
constante- entonces ¡todos los demonios del infierno no pueden afectar lo que
Dios quiere hacer! Él quiere que usted posea fortaleza divina.
Oseas dijo, “Pleito tiene Jehová con Judá (Su pueblo)” (Oseas 12:2).
¿Cuál es la controversia que Dios tiene con Su iglesia? ¡La pereza
espiritual! Nosotros queremos milagros, bendiciones, liberación a ningún
costo y sin ningún esfuerzo!
¿Quiénes en el pueblo de Dios hoy en día oran toda la noche, luchan,
sollozan, claman al Señor como lo hizo Jacob? ¿Quién está tan determinado
por agradar a Dios que se encuentra desesperado por ser librado de todo
hábito, de toda lujuria- y clama y pelea con Dios hasta que Él rompa todas
las cadenas?
Oseas le dijo a Israel, “¡Todo lo que tú quieres es prosperidad y
seguridad! Tú no estás dispuesto a tomar tu posición. ¡Tú no quieres vivir
complaciendo a Jehová, sino a ti mismo!”
Jacob era un guerrero desde el día en que nació. Él prevaleció “por su
fortaleza” (ver Génesis 25:26) y ¡lo mismo debemos hacer usted y yo!
¡Nosotros tenemos Su fortaleza pero no la utilizamos !“Fortalecidos con todo
poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y
paciencia.” (Colosenses 1:11).
“...para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser
fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu...” (Efesios
3:16).
¡La iglesia de Cristo Jesús nunca va a poder ver lo que Dios tiene preparado
hasta que Él vea que le buscamos diligentemente! “La oración eficaz del
justo puede mucho.” (Santiago 5:16).
Dios quiere que usted se acerque a Él pues le ama! Él le está diciendo,
“¡Aquí está. Si tú lo quieres, ven y tómalo!” ¡Él quiere hacer de
usted un soldado fuerte y preparado para formar parte de Su ejército!
David Wilkerson
batalla nunca es con la gente. Ésta no es contra compañeros de trabajo,
vecinos, o seres queridos que no han sido salvos - sino con Dios.
Si usted alinea todas las áreas de su vida con Dios, todo lo demás se
acomodará en su lugar. Cuando usted se encuentra en rectitud con Él-
cubierto con la sangre de Cristo, sin pecado en su vida, y en oración
constante- entonces ¡todos los demonios del infierno no pueden afectar lo que
Dios quiere hacer! Él quiere que usted posea fortaleza divina.
Oseas dijo, “Pleito tiene Jehová con Judá (Su pueblo)” (Oseas 12:2).
¿Cuál es la controversia que Dios tiene con Su iglesia? ¡La pereza
espiritual! Nosotros queremos milagros, bendiciones, liberación a ningún
costo y sin ningún esfuerzo!
¿Quiénes en el pueblo de Dios hoy en día oran toda la noche, luchan,
sollozan, claman al Señor como lo hizo Jacob? ¿Quién está tan determinado
por agradar a Dios que se encuentra desesperado por ser librado de todo
hábito, de toda lujuria- y clama y pelea con Dios hasta que Él rompa todas
las cadenas?
Oseas le dijo a Israel, “¡Todo lo que tú quieres es prosperidad y
seguridad! Tú no estás dispuesto a tomar tu posición. ¡Tú no quieres vivir
complaciendo a Jehová, sino a ti mismo!”
Jacob era un guerrero desde el día en que nació. Él prevaleció “por su
fortaleza” (ver Génesis 25:26) y ¡lo mismo debemos hacer usted y yo!
¡Nosotros tenemos Su fortaleza pero no la utilizamos !“Fortalecidos con todo
poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y
paciencia.” (Colosenses 1:11).
“...para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser
fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu...” (Efesios
3:16).
¡La iglesia de Cristo Jesús nunca va a poder ver lo que Dios tiene preparado
hasta que Él vea que le buscamos diligentemente! “La oración eficaz del
justo puede mucho.” (Santiago 5:16).
Dios quiere que usted se acerque a Él pues le ama! Él le está diciendo,
“¡Aquí está. Si tú lo quieres, ven y tómalo!” ¡Él quiere hacer de
usted un soldado fuerte y preparado para formar parte de Su ejército!
David Wilkerson
martes, 4 de octubre de 2011
¡JACOB ESTABA EN CRISIS -DE NUEVO!
Jacob estaba nuevamente en medio de una terrible crisis y no sabía qué hacer.
La Biblia dice: "Entonces Dios dijo a Jacob: "Levántate, sube a Betel y
quédate allí"…Y dijo Jacob… "Pongámonos de pie y subamos a Betel, y
haré allí un altar a Dios, quien me respondió en el día de mi angustia, y
que me ha acompañado por dondequiera que he andado" (Génesis 35:1-3).
¡Betel es un lugar donde podemos ir en nuestro tiempo de angustia! La lección
para Israel y para nosotros hoy es la siguiente: Cuando Jacob estaba en peligro
o dificultad, -cuando las cosas se vislumbraban sin esperanza- ¡sabía a
dónde ir y qué hacer!
Dios le estaba diciendo a Jacob: "Sabes dónde te hablaré, dónde oirás mi
voz. ¡Vuelve a Betel! Ve al altar donde te conocí. ¡Póstrate delante de mí
y limpia tu casa de toda idolatría!"
Jacob llamó a sus hijos para sacar a todos sus ídolos y los enterró debajo
de un roble. Luego dirigió a su familia a Betel y allí erigió un altar
delante de Dios. Una vez más Dios le dijo a Jacob: "Yo estoy con vosotros"
(Génesis 35:9-13). La Escritura dice: "El terror de Dios fue sobre las
ciudades que estaban a su alrededor, y no persiguieron a los hijos de Jacob"
(Génesis 35:5). Las ciudades vecinas tenían miedo de Jacob – el pequeño
clan judío- porque ¡Dios había puesto temor en ellos!
¡El Señor sigue siendo el Dios de Betel! Y Él nos está diciendo: "Id a
Betel, ¡porque voy a encontrarte ahí! Cada vez que te encuentres en problemas
o angustia ¡corre hacia el altar! ¡Clama y permanece a solas conmigo!" ¡Él
está esperando que nos encontremos con Él en el armario secreto de oración!
¡Jacob sabía a dónde ir para obtener una Palabra clara de parte de Dios!
¡Fue a Betel, al altar! ¡Se encerró con Dios en el armario secreto! Creo que
Dios habla con nosotros, creo que nos da Palabra. Pero, ¡esto ocurre cuando
estamos de rodillas! ¡Ahí es donde Dios dice que se reunirá con nosotros!
Dios le está llamando hoy para que quite sus ojos de todas las circunstancias,
para que no juzgue nada con base en su condición actual. No trate de entender
lo que está ocurriendo. No deje que el miedo le abata. ¡Dios se encontrará
con usted en oración!
DAVID WILKERSON
La Biblia dice: "Entonces Dios dijo a Jacob: "Levántate, sube a Betel y
quédate allí"…Y dijo Jacob… "Pongámonos de pie y subamos a Betel, y
haré allí un altar a Dios, quien me respondió en el día de mi angustia, y
que me ha acompañado por dondequiera que he andado" (Génesis 35:1-3).
¡Betel es un lugar donde podemos ir en nuestro tiempo de angustia! La lección
para Israel y para nosotros hoy es la siguiente: Cuando Jacob estaba en peligro
o dificultad, -cuando las cosas se vislumbraban sin esperanza- ¡sabía a
dónde ir y qué hacer!
Dios le estaba diciendo a Jacob: "Sabes dónde te hablaré, dónde oirás mi
voz. ¡Vuelve a Betel! Ve al altar donde te conocí. ¡Póstrate delante de mí
y limpia tu casa de toda idolatría!"
Jacob llamó a sus hijos para sacar a todos sus ídolos y los enterró debajo
de un roble. Luego dirigió a su familia a Betel y allí erigió un altar
delante de Dios. Una vez más Dios le dijo a Jacob: "Yo estoy con vosotros"
(Génesis 35:9-13). La Escritura dice: "El terror de Dios fue sobre las
ciudades que estaban a su alrededor, y no persiguieron a los hijos de Jacob"
(Génesis 35:5). Las ciudades vecinas tenían miedo de Jacob – el pequeño
clan judío- porque ¡Dios había puesto temor en ellos!
¡El Señor sigue siendo el Dios de Betel! Y Él nos está diciendo: "Id a
Betel, ¡porque voy a encontrarte ahí! Cada vez que te encuentres en problemas
o angustia ¡corre hacia el altar! ¡Clama y permanece a solas conmigo!" ¡Él
está esperando que nos encontremos con Él en el armario secreto de oración!
¡Jacob sabía a dónde ir para obtener una Palabra clara de parte de Dios!
¡Fue a Betel, al altar! ¡Se encerró con Dios en el armario secreto! Creo que
Dios habla con nosotros, creo que nos da Palabra. Pero, ¡esto ocurre cuando
estamos de rodillas! ¡Ahí es donde Dios dice que se reunirá con nosotros!
Dios le está llamando hoy para que quite sus ojos de todas las circunstancias,
para que no juzgue nada con base en su condición actual. No trate de entender
lo que está ocurriendo. No deje que el miedo le abata. ¡Dios se encontrará
con usted en oración!
DAVID WILKERSON
lunes, 3 de octubre de 2011
¡NO ESTÁ LISTO PARA LUCHAR!
Supongamos que un entrenador de boxeo lleva a su luchador a un campo de
entrenamiento aislado y pasa toda la sesión de entrenamiento preparando
psicológicamente a su hombre para la gran pelea. Él le dice: "Yo estaré
contigo en primera fila, Nunca dejaré de estar a tu lado. Aquí está una
lista de los grandes boxeadores del pasado, estudia todos sus movimientos. No
tienes que sufrir entrenamientos duros. ¡Te dije que eres un ganador y mi
palabra es todo lo que necesitas! Yo te daré algunos diagramas sobre cómo
derrotar al hombre monstruo cuando subas al ring para pelear contra él! "
¿Qué clase de entrenador hace esto? ¡Absolutamente absurdo! ¿Qué haría un
buen entrenador? El encontraría al mejor boxeador y ¡subiría a su hombre al
ring para pelear con él!
Amado, ¿cuántos cristianos se llaman a sí mismos guerreros sin haber sido
jamás probados o capacitados? Oímos mucho acerca de los muchos guerreros en
esta nación. Pero la triste verdad es que la gran mayoría de ellos ¡nunca
han estado en la batalla! ¡Ellos no han sido entrenados y no están listos
para luchar!
Hace poco le pregunté al Señor por qué muchos de los verdaderos creyentes
están pasando por tiempos tan pesados, tan duros. ¿Por qué estos
sufrimientos tan profundos? Le pregunté, "¿Por qué muchos están siendo
probados hasta el límite?"
Dios sabe que Satanás será desatado en la tierra para su última hora de
batalla. Y el Señor va a necesitar guerreros bien entrenados que prevalecerán
sobre todos los poderes del infierno. En este momento, Él está haciendo una
obra rápida en su remanente -se llama ¡entrenamiento de crisis!
Estos sufrimientos y pruebas profundas de los santos están formando a los
capitanes de Su ejército de los últimos días. Dios está poniendo en ellos
el Espíritu Santo guerrero y Él está sacando soldados que han sido probados
porque han luchado con Dios. ¡Cuanto más sufren y más intensa es la prueba
mayor es la obra que Él tiene preparada para ellos!
Este tipo de entrenamiento demanda disciplina física y espiritual. Jacob
lanzó todo su cuerpo a la batalla, toda su capacidad humana. Un espíritu de
lucha se había levantado dentro de él y la Escritura dice: "En su fuerza él
luchó con Dios" (Oseas 12:3).
Este versículo tiene un gran significado para todos los que quieren prevalecer
en la oración. Dice que Jacob ganó la batalla "en su fuerza." Querido Amado,
si usted va a prevalecer en estos últimos días ¡usted va a tener que poner
todo su cuerpo y fuerza en ello!
DAVID WILKERSON
entrenamiento aislado y pasa toda la sesión de entrenamiento preparando
psicológicamente a su hombre para la gran pelea. Él le dice: "Yo estaré
contigo en primera fila, Nunca dejaré de estar a tu lado. Aquí está una
lista de los grandes boxeadores del pasado, estudia todos sus movimientos. No
tienes que sufrir entrenamientos duros. ¡Te dije que eres un ganador y mi
palabra es todo lo que necesitas! Yo te daré algunos diagramas sobre cómo
derrotar al hombre monstruo cuando subas al ring para pelear contra él! "
¿Qué clase de entrenador hace esto? ¡Absolutamente absurdo! ¿Qué haría un
buen entrenador? El encontraría al mejor boxeador y ¡subiría a su hombre al
ring para pelear con él!
Amado, ¿cuántos cristianos se llaman a sí mismos guerreros sin haber sido
jamás probados o capacitados? Oímos mucho acerca de los muchos guerreros en
esta nación. Pero la triste verdad es que la gran mayoría de ellos ¡nunca
han estado en la batalla! ¡Ellos no han sido entrenados y no están listos
para luchar!
Hace poco le pregunté al Señor por qué muchos de los verdaderos creyentes
están pasando por tiempos tan pesados, tan duros. ¿Por qué estos
sufrimientos tan profundos? Le pregunté, "¿Por qué muchos están siendo
probados hasta el límite?"
Dios sabe que Satanás será desatado en la tierra para su última hora de
batalla. Y el Señor va a necesitar guerreros bien entrenados que prevalecerán
sobre todos los poderes del infierno. En este momento, Él está haciendo una
obra rápida en su remanente -se llama ¡entrenamiento de crisis!
Estos sufrimientos y pruebas profundas de los santos están formando a los
capitanes de Su ejército de los últimos días. Dios está poniendo en ellos
el Espíritu Santo guerrero y Él está sacando soldados que han sido probados
porque han luchado con Dios. ¡Cuanto más sufren y más intensa es la prueba
mayor es la obra que Él tiene preparada para ellos!
Este tipo de entrenamiento demanda disciplina física y espiritual. Jacob
lanzó todo su cuerpo a la batalla, toda su capacidad humana. Un espíritu de
lucha se había levantado dentro de él y la Escritura dice: "En su fuerza él
luchó con Dios" (Oseas 12:3).
Este versículo tiene un gran significado para todos los que quieren prevalecer
en la oración. Dice que Jacob ganó la batalla "en su fuerza." Querido Amado,
si usted va a prevalecer en estos últimos días ¡usted va a tener que poner
todo su cuerpo y fuerza en ello!
DAVID WILKERSON
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