viernes, 29 de abril de 2011

EL DAVID DE NUESTRO TIEMPO

Por Gary Wilkerson


"David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios,
durmió” (Hechos 13:36).

El miércoles por la tarde, mi padre, David Wilkerson, falleció en un
accidente automovilístico. Lamentamos la pérdida de un padre amoroso, de un
esposo fiel y de un hombre santo delante de Dios. Mi madre, Gwen, su esposa por
57 años, también se encontraba en el auto, pero se nos ha informado que se
recuperará por completo.

Los más de 60 años de ministerio de mi padre han impactado las vidas de
aquellos más cercanos a él, y se han extendido a millones alrededor del
mundo. Hoy sentimos una pérdida personal, pero al mismo tiempo, nos
regocijamos al saber que papá vivió su vida al máximo, obedeciendo a Dios
con devoción y amando a Jesús radicalmente.

Él fue conocido por su ilimitada fe. Él creyó que Dios podría cambiar las
vidas de miembros de pandillas y transformar a los drogadictos más
desesperados. Él creyó que una iglesia dinámica podría ser establecida en
el corazón de Times Square, en la ciudad de Nueva York. Él creyó que podría
ser un hombre que amara bien a su esposa e hijos. Y él lo hizo.

A papá no le gustaba la fanfarria, la aclamación, o la ceremonia. Él
declinó invitaciones para reunirse con líderes mundiales, sin embargo podía
dar todas sus posesiones para apoyar al huérfano necesitado o a la viuda en
situación de emergencia.

Como el rey David, papá sirvió a su generación según la voluntad de Dios.
Él predicó con una pasión sin concesiones y una gracia implacable. Él
escribió con increíble entendimiento, claridad y convicción. Él corrió la
carrera bien y cuando su obra fue terminada, fue llamado a casa.

No creo que mi padre se hubiera jubilado bien. No creo que él era uno de
aquellos que se sentaría en una silla a recordar el tiempo pasado. Creo que
Jesús, teniendo conocimiento de esto, con gracia lo llamó a casa.

La última misión de papá en la tierra fue el abogar por el pobre de los
pobres - proveer auxilio y apoyo a los niños hambrientos, a las viudas y a los
huérfanos. Tras fundar Teen Challenge, World Challenge y Times Square Church,
él buscó alimentar a niños en hambruna en los países más pobres del mundo.
Hoy, Please Pass the Bread ("Por favor pasa el pan") está salvando miles de
vidas de niños por medio de aproximadamente 56 programas de alcance en 8
países.

Como el rey David, después de haber servido para la voluntad de Dios, él
falleció. Sé que si mi padre hubiera sido capaz de alentarlo hoy con sus
palabras, él le hubiera invitado a darle su todo a Jesús, a amarle a Dios
profundamente y a dar todo de sí mismo en pos de las necesidades de su
prójimo.

Las obras que él inició le sobreviven. Todos podemos atestiguar de su efecto
en nosotros - no solamente a través de su predicación, mensajes escritos y
fundación de ministerios de impacto internacional, sino también por su amor,
devoción, compasión y habilidad para mover nuestra fe en pos de mayores
obras.

jueves, 28 de abril de 2011

MIRANDO A JESUS

"Mirando a Jesús el autor y consumador de nuestra fe" (Hebreos 12:2).

Si usted me preguntara por lo que está sucediendo en el mundo en este momento,
yo le respondería: "¡Todo lo que Jesús nos advirtió que sucedería en los
últimos días!" Él advirtió que los corazones de los hombres desfallecerían
de miedo al contemplar las cosas que suceden en la tierra. Advirtió de los
terremotos en diversos lugares, de las naciones levantándose contra otras
naciones y grupos étnicos contra grupos étnicos.

Hemos vivido para ver el comienzo de todas las profecías del final de los
tiempos cumpliéndose ante nuestros ojos. Considere Lucas 21:11: "Grandes
terremotos en diferentes lugares".

¿Qué dijo Jesús que hiciéramos nosotros al ver ocurrir todas estas cosas?
Él dijo: "Mirad hacia arriba, levantad vuestra cabeza (ojos), porque vuestra
redención está cerca" (21:28).

Amado, si usted ama a Jesús, no debería estar sorprendido o temeroso. DIOS
TIENE TODO BAJO CONTROL.

Sí, temblamos al principio viendo y oyendo esas terribles noticias, pero es el
momento de mirar a Jesús. Él nos trajo hasta aquí -Él es el autor de nuestra
fe- y nos llevará hasta la línea de meta con esperanza y paz, sin importar lo
que ocurra.
Hoy no permita que cualquier mala noticia debilite su alma. Mire hacia arriba,
mantenga completamente su enfoque en Jesús. Él viene muy pronto.

"Mantengamos firme la profesión de nuestra fe, sin vacilar, porque fiel es el
que prometió" (Hebreos 10:23).

lunes, 25 de abril de 2011

LEVÁNTATE Y ANDA

El hombre paralítico ilustrado en Marcos 2 fue perdonado y declarado sin
faltas a los ojos de Dios, pero él todavía era un prisionero de su
aflicción. Él fue librado de todos sus pecados, pero seguía todavía
imposibilitado. ¡Él había conocido a Cristo como un liberador pero no como
un proveedor!

No es suficiente ser un paralítico perdonado, un prisionero liberado. Hay algo
que debemos hacer. ¡La parte de Cristo es limpiarnos para estar ante Dios y
nuestra parte es levantarnos y caminar! Debemos de ir más allá del alivio de
los pecados y entrar a la libertad que trae su provisión.

“¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados,
o decirle: Levántate, toma tu camilla y anda? Pues para que sepáis que el
Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, -dijo al
paralítico-: A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”
(Marcos 2:9-11).

El hombre no se levantó en sus propias fuerzas; Cristo le impartió su fuerza
a él. Sin Cristo, no podemos hacer nada. ¡Sólo podemos vencer a través de
su fuerza y del poder del Espíritu Santo!

Cristo le estaba diciendo a este hombre, “¡Voy a hacer de ti un ejemplo de
mi poder sobre el pecado! En lo que tú eras más débil, yo te voy a hacer
más fuerte. La cosa que te tenía prisionero, ahora la vas a levantar y te la
llevarás. Tú vencerás a aquello que te tenía sometido.”

Un paralítico espiritual no puede ser la verdadera expresión de Jesucristo.
Debemos vivir en el total poder y victoria de una vida libre de las ataduras
del pecado. Todos nosotros conocemos nuestras debilidades y las áreas donde
somos vulnerables. Aunado a ello, Satanás nos dice que siempre seremos
débiles en esos aspectos y que algún día sucumbiremos.

¡No es así! Por medio de su glorioso poder, Dios puede hacernos los más
fuertes en nuestro punto más débil. Eso es lo que la Escritura quiere decir
cuando habla de que su poder se perfecciona en nuestra debilidad.

¿Cuál es su impedimento? ¿Un pecado que le acosa, una debilidad, una
controversia interior que no ha sido resuelta? ¡Sea lo que sea, debe salir!
Usted no puede seguir encadenado a un lecho de fracaso. Todo esto se logra por
fe en las promesas de Dios.

¡El Señor quiere que usted se levante de ese lecho! ¡Él le dará todo el
poder que usted necesita para vencer y caminar en completa liberación!

viernes, 15 de abril de 2011

SANTIDAD

Cuando hablo de una confianza total en Cristo, significa no sólo confiar en su
poder para salvarnos sino también en su poder para guardarnos. Tenemos que
confiar en que su Espíritu nos guarda y nos conforma a la semejanza de Jesús.

Piense en su propio testimonio. Hubo un tiempo en que usted era un extraño,
separado de Dios, haciendo malas obras. ¿Qué buenas obras hizo usted para
hacer las cosas bien con Él? ¡Ninguna! Nadie ha sido capaz de salvarse a sí
mismo.

Del mismo modo, nadie ha sido capaz de hacer o mantener su santidad. Somos
traídos diariamente en la santidad de Cristo solamente por fe, tanto como
confiemos en lo que la Palabra de Dios dice: "Si usted está en Cristo, es
santo como Él es santo"

"En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados
de Dios y eran sus enemigos. Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos,
intachables e irreprochables delante de él, los ha reconciliado en el cuerpo
mortal de Cristo mediante su muerte, con tal de que se mantengan firmes en la
fe…" (Colosenses 1:21-23).

Note la frase: "con tal de que se mantengan firmes en la fe", Jesús está
diciendo "permanece confiando en mí, vive por fe; voy a presentarte lo más
limpio, impecable, irreprensible y santo ante el Padre".

Amados, esta es la obra santificadora del Espíritu Santo. A medida que el
Espíritu le da poder para morir a las obras de la carne, él le llevará por
su convicción y su conforte.

Solo hay una santidad: ¡la de Cristo! Por lo tanto, ningún creyente es "más
santo que usted". No hay grados de santidad, sólo grados de madurez en Cristo.
Usted puede ser un cristiano nuevo y aun así ser absolutamente santo frente a
Jesús. Así que es absurdo que se mida con alguien a quien considera "santo".
Todos somos medidos por una norma: la santidad de Cristo; si estamos en Él, su
santidad es la nuestra en igual medida.

No vuelva a mirar a otro cristiano para decir: "Oh, me gustaría ser tan santo
como él es". Puede que usted no tenga la disciplina de esa persona o su vida
de oración. Puede que a menudo usted tenga más luchas y cometa más errores
que él. Pero él no es más acepto por el Padre que usted. Con nadie debe
compararse, porque ¡nadie es más querido en los ojos del Padre que usted!

Querido santo, quítese los zapatos. Quite toda la dependencia de la carne.
Esta es la base sobre la cual puede vivir: "Yo reclamo mi santidad, que es en
Cristo Jesús. Yo soy parte de su cuerpo. Mi Padre me ve como santo, porque yo
permanezco en Él".

miércoles, 6 de abril de 2011

LA LOCURA ACTUAL

Estoy sorprendido por la locura que predomina en el mundo actual. Los líderes
de gobierno están bajo la ceguera judicial de Dios. No se puede explicar la
ceguera de tantos políticos y líderes. Van a tientas como el ciego que guía
a otro ciego.

Parece que toda prudencia y moderación están siendo desechadas y una locura
moral ha endurecido a las multitudes.

Al observar toda esta locura, me alegro aún más al ver cómo Cristo Jesús ha
vivificado a aquellos de nosotros que estábamos muertos en nuestros delitos y
pecados. Me regocijo al observar a aquellos que alguna vez caminaron de acuerdo
con la corriente de este mundo -esos que estaban bajo el espíritu del príncipe
de la potestad del aire y el espíritu que ahora opera en los hijos de
desobediencia- que cumplían todos los deseos de la carne y de la mente,
muertos en pecados; hoy han resucitado de entre los muertos y han sido
vivificados por el Espíritu y se encuentran sentados en lugares celestiales
con Cristo Jesús.

Hoy, mientras usted se aflige por la locura que predomina en el mundo actual,
dé gracias a Dios que ha sido salvado de todo esto.

¡Alabado sea Dios!

DAVID WILKERSON

martes, 5 de abril de 2011

ORACION

Esta ha sido mi oración: "¡Señor, hazlo de nuevo! ¿Avivamiento? Hazlo de
nuevo. ¿Fuerza, refrigerio del Espíritu Santo? ¡Señor, hazlo otra vez!
¿Los milagros del pasado? ¡Señor, hazlo otra vez! "

DAVID WILKERSON

lunes, 4 de abril de 2011

LAS LÁGRIMAS DE LOS JUSTOS

La Biblia declara enfáticamente que ni una lágrima de los hijos de Dios cae
al suelo. David dijo, "pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu
libro?” (Salmo 56:8). Para Dios, las lágrimas de los santos son tan
preciadas que las conserva. Si Dios preserva mis lágrimas, entonces ¿no me
protegerá a mí?

El hecho de que Dios guarde todas nuestras lágrimas suena demasiado
maravilloso como para creerlo. Y lo que me impresiona aún más de ello es
pensar que si Él cuenta cada una de mis lágrimas, entonces cuán preciosa
será mi sangre para Él, mi vida y mis necesidades.

Hasta que contemos con la convicción en nuestras mentes de que Dios se percata
de manera especial de todas y cada una de las aflicciones que sufrimos, será
imposible obtener la confianza necesaria para creer que Él tiene nuestras
lágrimas en su redoma. ¿Podemos creer esta verdad: que el Dios que ha contado
los cabellos de nuestra cabeza y conserva cada una de nuestras lágrimas se
interpondrá a favor nuestro?
Escuche esta palabra en su espíritu: Cada lágrima que ha derramado sobre los
pecados del pasado, cada lágrima derramada en tiempos de tribulación y
estrés; cada lágrima derramada por las almas perdidas está escrita en su
libro.

Usted puede decir, "Yo no lloro, rara vez derramo una lágrima". Creo en las
lágrimas del alma que sólo Dios ve en nuestro interior, lágrimas silenciosas
a menudo encubiertas en momentos de dificultad y necesidad.

¡Ni uno sola de sus lágrimas se ha perdido! Ni una sola ha sido en vano.
¡Creer en Dios es creer en esta increíble verdad!

DAVID WILKERSON